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confianza vs Esperanza

  • 29 abr
  • 3 min de lectura

Se cree comúnmente que para tener felicidad en la vida se debe tener esperanza, y popularmente se dice que “la esperanza es lo último que se pierde”, es decir, que una vida sin esperanza no sería posible…. Sin embargo, esta afirmación No solo no es exacta, sino que vivir con esperanza es contraproducente para el equilibrio emocional que se consigue al vivir con menos ansiedad y más sosiego, lo que más se acerca a la anhelada “felicidad”.

 

La esperanza, definida como un fin que necesitamos para ser felices, implica entregar a ese fin la única posibilidad de sentirnos bien y satisfechos y depender completamente de que este hecho que esperamos se vuelva realidad, ¿pero ¿qué pasa cuando NO sucede lo que se espera?

La esperanza vista como ese fin esperado, esa recompensa después del esfuerzo, es un arma de doble filo… 

 

Cuando no estamos satisfechos con nuestra vida muchas veces nos proyectamos  hacia el futuro con muchos anhelos, sueños y fantasías de como seria nuestra vida si tuviéramos eso o aquello que deseamos y nos recreamos en ello como una forma de adelantar la gratificación que imaginamos tendríamos si tal o cual evento ocurriera, es decir, estamos creando una  expectativa que Primero, No nos ayuda a sentirnos bien en el momento Presente porque aún No hemos hecho realidad ese deseo, es solo EXPECTATIVA, y segundo,  porque toda expectativa esta impregnada de Miedo de que ese sueño o meta, No se cumpla.

 

En ese orden de ideas, el identificarnos con una expectativa en el futuro implica frustración y miedo en el momento presente.

 

Teniendo en cuenta que el momento presente es el único estado en el cual podemos hacer planes, Actuar, sentir, No se trata de NO hacer planes, proyectos o plantearnos metas, esto es necesario y una forma de organización ya sea en forma personal o de trabajo, pero Siempre y cuando, NO condicionemos nuestro bienestar al cumplimiento de estos propósitos.

 

¿Entonces cuál es la clave? La clave es hacer planes, proyectos y establecer propósitos, pero sin apegarnos a ello, por ejemplo, queremos comprar un auto, pero si no pudo ser, tener otras opciones y facilidad para escoger plan B o C sin frustraciones o inclusive aplazar esa meta o eliminarla sin que eso nos ocasione frustración, ansiedad o desarmonía.

Esto se aplica a todas las áreas de la vida, profesional, familiar, emocional, social, así por ejemplo un área en la cual generalmente tendemos a volcar todo nuestro bienestar es cuando buscamos una pareja, y nos sentimos muy deprimidos y solitarios al no poder tenerla.

A veces es necesario, evaluar si requerimos algún tipo de intervención terapéutica para ayudarnos a establecer un equilibrio que nos permita evitar los apegos tanto a cosas materiales como a personas o eventos que creemos necesitar.

 

Finalmente podemos agregar que, Si soltamos la esperanza, soltamos también el   miedo, si solo confiamos en que la vida nos traerá lo que necesitamos, estamos vibrando en una frecuencia de confianza y no de miedo ni de sentir carencia, ello nos acerca mas a las metas propuestas y no nos hace depender de que se vuelvan realidad.

 

Tu felicidad No depende de que se cumplan tus metas, tu ya eres un ser Feliz por naturaleza, deber conectar con su ser interior, con tu esencia pura y maravillosa.

 

Vivir en el momento presente y aceptarlo como es, es fluir con la vida y no ir en contra de la corriente sino en Armonía y paz interior…

 

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 Abril 27 2026

 

 
 
 

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​© 2016 by Mejor Vivir. Sonia Ortega - Psicóloga Humanista

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